lunes, 29 de agosto de 2016

Saltamontes estará en el III EdNa

Saltamontes ha sido invitada a compartir con los asistentes al III Encuentro de la Asociación EdNa (educación en la naturaleza) sus ideas sobre la necesidad de crear unos criterios de calidad para los proyectos educativos al aire libre, imprescindible para que éste sea un movimiento serio, coherente y fuerte. Además, habrá otras ponencias, actividades y mucha sinergia entre proyectos y acompañantes. Sus organizadoras tienen un extraordinario gusto por el detalle y será sin duda un encuentro precioso. Y, cómo no, en un marco natural bellísimo: Cospeito (Lugo). Adjuntamos cartel con la información del mismo.


lunes, 25 de abril de 2016

Saltamontes de Verano 2016




Queridas familias,

Ya hemos abierto el periodo de reserva de plaza para Saltamontes de Verano.

Si estéis interesados poneros en contacto con nosotros en el correo: grupojuegosaltamontes@gmail.com y os enviaremos la documentación para hacer la reserva.


La información podéis verla en https://www.dropbox.com/s/49fsql6jqnx5c8a/diptico%20saltamontes%20de%20verano%202016.pdf?dl=0

PRIMERA QUINCENA COMPLETA!!!!

El periodo termina el 10 de junio.

Os esperamos!


domingo, 17 de abril de 2016

Taller Vivencial sobre Pedagogía del Bosque

Queridos amigos,

Os invitamos a participar en nuestro Taller vivencial sobre Pedagogía del bosque, los días 7 y 8 de mayo en el Bosque de Ulía, en Donosti.

lunes, 21 de marzo de 2016

2 Abril - Fiesta de Primavera Saltamontes

Ya estamos listos para celebrar nuestra Fiesta de Primavera, pasaremos una mañana entretenida al aire libre en nuestro jardín, y podréis conocer a nuestras acompañantes y a nuestras familias, además de disfrutar de los espectáculos Destineku y Pascual Bailongo. Habrá mercadillo, rifa de cesta ecológica, chill-out para bebés y ¡muy buen ambiente!

Tenéis todos los detalles en el cartel.
 

lunes, 15 de febrero de 2016

El valor de existencia de la naturaleza

Hoy quiero dedicar este post a una reflexión de índole personal. Últimamente hablo mucho en público sobre los beneficios de la naturaleza para la salud y el bienestar de las personas, no sólo de los niños, y no paro de repetir lo importante que resulta permanecer regularmente en ella. Y mucho me temo que soy yo misma la que no cumple con ese precepto. Me encuentro en un momento personal y laboral que no me da la paz para hacerlo y, si lo logro, no me llega con la serenidad necesaria (para que os hagáis una idea, escribo estas líneas desde un avión; no se me puede ocurrir ambiente menos “natural” que ése). En fin, que la echo de menos, qué duda cabe. Y miro con -de momento- sana envidia a aquellos que me cuentan sus experiencias recientes en el monte. Un arco iris, un día en la nieve, un cerezo en flor, unas grullas de paso… Nada extraordinario, supongo. Pero algo que me apetece mucho vivir. Afortunadamente sé de lo que me hablan, porque lo he experimentado alguna vez. Puedo tirar del baúl de los recuerdos y recuperar sensaciones tal vez ya polvorientas. En momentos de zozobra, de agitación, de agotamiento mental o emocional, busco imágenes, emociones, percepciones, de mis correrías por la naturaleza. De las experiencias amables o de las difíciles, que también las ha habido. De lugares familiares o exóticos, de espacios cercanos o lejanos. Por suerte, tengo donde elegir. Porque en su día recibí ese amor por la naturaleza de mi familia, que pude continuar ejerciendo de joven y ya como adulta, visitando lugares y viviendo experiencias de todo tipo. Gracias a ello, tengo ahora un baúl grande, lleno de bellos recuerdos que atesoro y desempolvo regularmente. Y entonces pienso que se trata de eso, de atesorar el valor de existencia de la naturaleza y que no es tan necesario “consumirla” para beneficiarse de ella. Vivirla, sí, pero también saber que está ahí, paciente y serena, esperándonos (siempre que la dejemos nosotros estar, claro, pero ese es otro tema). Saberla ahí resulta, de por sí, terapéutico. Sepamos pues transmitir esos valores a nuestros hijos y no nos sintamos culpables si un día nos da pereza salir. Ella nos espera, paciente y serena. Así que, a 10.000 metros de altura como estoy ahora sobre qué se yo qué paisaje, voy a cerrar los ojos y recordar un día cualquiera que la tuve a ras de suelo.