domingo, 2 de diciembre de 2012

Visita al Museo del Ferrocarril



   Álvaro, uno de los veteranos saltamontes, llevaba tiempo contagiando su entusiasmo por los trenes a sus compañeros. Gracias a él todos saben que los cercanías que se ven desde el territorio Saltamontes son un 447 y que esos que van tan rápido son los trenes pato. Así que se impuso un viaje al museo del ferrocarril. Álex, un padre de extensa familia ferroviaria, gestionó la visita con un voluntario del museo, Carlos. Éste nos mostró con cariño y orgullo las viejas máquinas de vapor, las imponentes locomotoras eléctricas, los vagones de tercera con asientos de madera, los coches cama en los que esperas ver a Poirot agazapado o los achaparrados talgos con ojo de buey.
Entre nosotros había quien de pequeños llegamos a viajar en algunos de esos trenes, y nos sentimos de repente muy mayorcitos. 
Los niños disfrutaron con las maquetas que representaban escenas ferroviarias reales y subieron y bajaron de los vagones con entusiasmo.
Finalizada la visita con Carlos, tomamos un tentempié al aire libre y tomamos el camino de regreso. En tren, por supuesto… 

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